La Técnica Alexander es una forma de recuperar la comunicación con nosotros mismos y cambiar hábitos por salud, expansión y bienestar.


A través de un proceso de reeducación de nuestra forma de pensar podemos liberarnos de hábitos posturales y aprender a utilizar nuestro cuerpo y nuestro tiempo de forma más eficaz y coordinada. En vez de suprimir síntomas aprendemos a escuchar nuestro cuerpo y asumir la responsabilidad de nuestra propia salud.


Nuestro cuerpo tiene la capacidad de autorregularse. Esta capacidad se halla muchas veces seriamente mermada debido a hábitos y posturas estereotipadas, éstas últimas adoptadas muchas veces con la mejor intención y quizás siguiendo “buenos” consejos pero sin dejar de ser posturas fijas y por lo tanto interferir con la reorganización natural de nuestro complejísimo e inteligente organismo, capaz de adaptarse a infinitas circunstancias.


Escuchar nuestro cuerpo nos brinda la oportunidad de detenernos y tomar decisiones inteligentes en vez de perpetuar el ciclo de mal uso y deterioro. Como el gato al acechar la presa espera el momento justo para saltar, así también los seres humanos podemos esperar el momento justo para hacer el próximo movimiento permitiendo que nuestro organismo se reorganice y se prepare.

El movimiento del cuerpo humano (al igual que toda la cadena biológica hasta los reptiles) se organiza a partir de un control primario que depende fundamentalmente de la relación de la cabeza con el cuello y del cuello con el resto del torso. Si estas relaciones no están interferidas el resto del cuerpo adoptará frente a cada situación una organización óptima. Reaprender a no interferir con nuestros mecanismos posturales es un arte que requiere decisiones conscientes para no recaer en viejos hábitos.

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El maestro de Técnica Alexander proporciona una guía para deshacer nuestras tensiones al mismo tiempo que nos muestra como conectar con nuestro control primario. Estas dos instancias son inseparables y constituyen la clave de la Técnica. No se trata de relax, de soltar y colapsar ni de adoptar determinada postura. Se trata de soltar para permitir que haya una reorganización y una expansión del organismo. Para ello, al mismo tiempo que soltamos tensiones necesitamos aprender a reorganizarnos desde el control primario.


Una vez entendido este procedimiento se nos abre un camino de creciente libertad de movimiento, soltura y expansión; cualidades que permearán en todas las esferas de nuestra vida.

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CLASES INTRODUCTORIAS:

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