EL ARTE DE ELEGIR 
TÉCNICA ALEXANDER Y MANEJO DEL STRESS
por Giselle Charbonnier


La Técnica Alexander es acerca de hacer elecciones en cada aspecto de tu vida, desde cómo te comportas hasta convertirte en la persona que quieres ser -  Glynn Mc Donald

El estrés es la convergencia de dos factores: el entorno y la manera como reaccionamos. Si no puedes cambiar lo primero entonces cambia lo segundo. El estrés es lo que nos hacemos a nosotros mismos al reaccionar a los estímulos del entorno. - David Langstroth


Tan solo un momento en una situación estresante puede dejar serias consecuencias. El estrés nos debilita, disminuye nuestro potencial y nos enferma, además de impedirnos disfrutar plenamente de la vida. La Técnica Alexander es un método altamente efectivo para aprender a controlarlo y recuperar nuestro equilibrio natural.


Como reaccionamos a los estímulos del entorno

En nuestra civilización altamente competitiva, desde pequeños se nos enseña todo tipo de actividades con gran exigencia; se nos enseña a valorizar los logros por sobre la calidad de la experiencia y a confiar más en ideas externas que en nuestra propia percepción. Por otro lado la sofisticación de nuestra vida hace que nuestra sobrevivencia ya no dependa directamente del buen uso de nuestro cuerpo. Como resultado nos desconectamos de nuestros ritmos, de nuestra capacidad natural de escuchar e inhibir antes de actuar perdiendo la guía de nuestra percepción y nuestros instintos. En su lugar nos apuramos a realizar tareas y aceptamos formas y objetivos impuestos (o que creemos haber elegido nosotros), ignorando los mensajes de nuestro cuerpo. Con el paso del tiempo nuestro cuerpo comienza a responder de forma mecánica a la realización repetida de tareas y esto va generando hábitos; nos fijamos en determinadas formas de hacer, haciéndose cada vez más difícil tomar una opción diferente que el camino conocido. Nuestro sistema nervioso queda de esta manera condicionado por nuestras experiencias pasadas. A consecuencia de esto ciertas partes de nuestro organismo se ven atrofiadas y otras sobre-exigidas, tenemos cada vez menos opciones de movimiento, nos cuesta retomar nuestro equilibrio natural y el funcionamiento general de nuestro organismo comienza a verse cada vez más afectado. Si persistimos en éste estilo de vida, la disfunción se convierte en nuestro estado habitual, nuestra percepción se ve alterada, perdemos noción de lo que nos hace bien o nos hace mal y comienzan a afectarnos los síntomas del estrés.


Suprimir los síntomas: la espiral hacia el estrés.

Un síntoma, cualquiera sea, no es más que un aviso de que algo en nuestra vida no anda bien. En nuestra cultura actual la actitud más generalizada frente a un síntoma es evitarlo o taparlo. Las consecuencias de ésta actitud pueden llegar a ser muy serias. Al ignorar los primeros avisos de nuestro cuerpo “pateamos la pelota para adelante” perdiendo contacto con el origen del problema y, por lo tanto, con su solución. Por otro lado, las formas de tapar o eliminar los síntomas inevitablemente tienen efectos secundarios comprometiendo más aun nuestra falta de equilibrio y lanzándonos en una espiral creciente hacia el malestar y la enfermedad.


En sintonía con nuestro cuerpo: la espiral hacia la salud.

La decisión de recuperar nuestra integridad psicofísica implica reconsiderar nuestros objetivos y valorar los medios por los cuales hemos de alcanzarlos. Ésta es una tarea que involucra nuestra vida por entero y por lo menos al principio puede convertirse en un verdadero “nadar contra la corriente”. La única manera de permitir que nuestra integridad psicofísica dirija y protagonice nuestra vida es escucharle en cada momento, en vez de ignorar una parte en función de otra, y desarrollar la sabiduría de jerarquizar apropiadamente lo importante y lo urgente.


Técnica Alexander: el arte de elegir.

En nuestra vida estamos permanentemente eligiendo explícita o implícitamente. A través de la Técnica Alexander aprendemos a parar y darnos la oportunidad de tomar decisiones conscientes; aprendemos a interrumpir la espiral de mal uso y estrés y transformar las fuerzas que nos atrapan en fuerzas liberadoras. La clave reside en retomar el control de nuestra unidad psicofísica para poder elegir, en vez de reaccionar mecánicamente frente a los estímulos de la vida.


El Control Primario

F. M. Alexander nos legó un magnífico descubrimiento: que el equilibrio de nuestros mecanismos posturales (y, por ende, de nuestra integridad psicofísica) depende de la relación dinámica entre la cabeza, cuello, espalda y extremidades. Si ésta relación, que él denominó Control Primario, es armoniosa; el uso que haremos de nosotros mismos será coordinado, eficiente y saludable. Cuando interferimos con éste mecanismo perdemos la posibilidad de auto-regularnos, nos vemos obligados a sostenernos con esfuerzo y disminuyen nuestra eficiencia y rendimiento.


Inhibir y dirigir

A raíz de un problema con su voz que amenazaba con arruinar una brillante carrera como actor declamador, Alexander se abocó a una intensa investigación respecto a la forma de usar su propio cuerpo. A lo largo de sus experimentos, Alexander fue construyendo un proceso que implicaba, en primer lugar, decir “no”, o sea, inhibir su reacción habitual de utilizar su cuerpo de determinada manera y, en segundo lugar, tomar una decisión consciente de organizarse a sí mismo de una forma nueva. Este proceso de inhibición y dirección le permitió ir restableciendo una mejor organización de sí mismo y recuperar su sentido kinestésico, de modo que, poco a poco, podía percibir con más claridad lo que realmente hacía con su propio cuerpo


Re-aprender

Cambiar los hábitos de toda una vida es un arte que requiere decisiones conscientes, paciencia y perseverancia. La técnica Alexander es un proceso de reeducación de nuestro sistema nervioso. Debido a la fuerza de nuestros hábitos éste proceso debe ser permanentemente razonado y, por un tiempo, guiado paso a paso por un profesor calificado, hasta que nuestro cuerpo vuelva a reconocer su modo natural de funcionar. El maestro de Técnica Alexander nos proporciona una guía para deshacer nuestras tensiones al mismo tiempo que nos muestra como conectar con nuestro control primario. Estas dos instancias son inseparables y constituyen la clave de la Técnica. No se trata de relax, de soltar y colapsar ni de adoptar determinada postura. Se trata de soltar para permitir que haya una reorganización y una expansión del organismo. Una vez entendido este procedimiento se nos abre un camino de creciente libertad de movimiento, soltura y expansión; recuperando progresivamente nuestra capacidad de autorregularnos, de comprender las señales de nuestro cuerpo y vivir en salud.